Centenario del Plan de Iguala
Diciembre 1st, 2005 por AdminTiempo promedio de lectura 6'05 minutos
Se aproximaba el centenario del la proclama del Plan de Iguala, con tal motivo, el Honorable Ayuntamiento Constitucional de Iguala lanzó una convocatoria con fecha 13 de enero de 1921, en la cual se invitaba a los mexicanos, incluyendo mujeres y niños, a llevar a cabo la magnánima construcción del monumento conmemorativo a la Independencia Nacional, la cual fue consumada con el plan que el Gral. Iturbide firmó y proclamo en el solar localizado al sur del Templo de San Francisco de Asís. Dicha convocatoria estaba firmada por el C. Presidente Municipal Manuel M. Cuenca, el sindico procurador C. Cutberto Villalba y los regidores Moisés Herrera, Dr. Lauro Arrieta, Silvano Rodríguez, Juan Espinosa, Guillermo Torres y Efrén Mujica, así como el Gral. Luis M. Hernández que fungía en el cargo de vicepresidente.
Tiempo después de que la convocatoria fue lanzada, se integró el llamado “Comité Patriótico” que se encargaría de los preparativos para las fiestas del centenario de la independencia y también estarían a cargo de la construcción del monumento, dicho comité estaba integrado por los siguientes personajes: Presidente del comité, don Moisés G. Herrera; Vocales, Dr. Tomas Moreno, Dr. Lauro Arrieta, Sr. Ignacio Olea Daza, Sr. Juan Montufar, Sr. Jesús Villalba, Sr. Juan Meléndez, Sr. Gregorio Reynoso, Sr. Adolfo Siller, Sr. Ramón F. López, Sr. Francisco Meléndez, Sr. Teofilo Mastache, Sr. Felipe Cuevas, Sr. Aureliano Ocampo, Sr. Guillermo Tabares, Sr. Silvano Rodríguez, Sr. Pedro López Torreblanca, Sr. Francisco Blay, Sr. Gregorio Fernández, Sr. Domingo Pérez, Sr. Cutberto Villalba, Sr. José Gómez, Sr. Rafael Figueroa, Sr. Francisco Catalán, Sr. Alfonso Sayago, Sr. Ignacio Parra y Sr. Jesús J. Rueda.
El día 10 de enero de 1921, se colocó una placa conmemorativa al famoso “Abrazo de Acatempan” que ya antes mencionado con mayor detalle50 , esta placa se colocó en la población del mismo nombre y fue obsequiada por el Profr. Lavín, que laboraba como diputado federal. Fue en este año que se pavimentó el zócalo bajo las órdenes del presidente Cuenca.
El 24 de febrero de aquel año cayó en día jueves, ¡era el día de la celebración!, la población de Iguala se encontraba luciendo sus más bellos adornos tricolores, la calle real (Aldama) estaba engalanada con arcos de flores de xotol desde la salida hacía Chilpancingo hasta la callejuela empedrada de la actual calle de Galeana.
Las antiguas calles de Independencia y la actual Madero, hasta la altura del cuartel, estaban vestidas de tendidos tricolores y ahí en el solar rodeado de comercios se levantó el “Altar a la Patria”. Al filo del medio día, los alumnos de las pocas escuelas particulares que existían y los de la Escuela del estado de niños y niñas, presenciaron el homenaje de la republica que presidió un representante del presidente Obregón, Gral. Miguel Pérez Treviño, que fungía como jefe del estado mayor presidencial. Dicho acontecimiento se celebró ante la presencia del gobernador del estado don Francisco Figueroa Mata. El discursó oficial estuvo a cargo del Doctor Tomas Moreno, y después de que se dijo el discurso se realizó una Guardia de Honor así como también el deposito de ofrendas florales que enviaron los ayuntamientos del estado. Posteriormente se realizó un desfile militar.
Ya caída la tarde se ofreció un banquete en los patios del Hotel Universal (Actual edificio de Banamex) durante el cual el Gral. Treviño aseguró que la erección del monumento era un hecho, y tanta era la confianza en tal hecho que el gobernador ofreció donar la fabulosa cantidad en aquellos tiempos de $500.00 pesos; el ayuntamiento municipal ofreció otros tantos, prometió también apoyar al futuro gobernador, Lic. Rodolfo Neri, que el día primero del mes de abril tomó posesión de su cargo.
Ese año comenzaron a alumbrar los primeros focos de la ciudad de Iguala, la planta generadora de energía era privada y pertenecía a la Sra. Félix Arzate, dicha planta se encontraba en la esquina noroeste de las calles de Álvarez e Iturbide (Hoy Zaragoza y Álvarez), y funcionaba sólo de las siete de la noche, que es cuando comenzaba a oscurecer, hasta las nueve cuando ya la mayoría de los igualtecos se hallaban profundamente dormidos en sus casas, y los que no lo estaban, hacían mano de las lamparitas de aceite y los candiles. Esta planta era de 1000 watts y era accionada por un motor de combustión interna de la marca inglesa “Winston”. La luz eléctrica en aquel tiempo nos cayó de novedad, a muchos causó espanto, en especial a los ignorantes y supersticiosos, los unos no se explicaban que la luz emanara de una bola de vidrio (la bombilla) sin haber fuego de por medio; los otros decían que era cosa del demonio; en Iguala como en todas partes, las “novedades” siempre han sido motivo de miedo, asombro o alegría. El primer lugar en Iguala que recibió la luz eléctrica fue la Iglesia de San Francisco, al igual que el kiosco y las cuatro esquinas de la plaza de armas, también las casas que se encontraban en el trayecto de estos dos lugares tuvieron el privilegio de la “Luz”.
El 24 de abril, en el cuartel de Iguala, tuvo lugar el licenciamiento de algunos grupos de alzados, cada soldado recibió la cantidad de $100.00 y constancia según el tiempo que participaron en el movimiento armado que estallo en el sur del país en 1911.
El ministerio de guerra y marina elaboró una película alusiva al Plan de Iguala que como es de suponerse se filmó en nuestra ciudad tamarindera, posteriormente la película fue exhibida en el cine Ma. Isabel donde también se exhibía una maqueta de lo que sería nuestro monumento.
Al llegar el mes patrio, el congreso de la unión decidió no hacer el monumento que los Igualtecos tanto anhelábamos, de manera que los bloques de cantera quedaron abandonados en el histórico predio, solo fue posible colocar una reja que rodeaba el solar para defenderlo de todos los mal vivientes que desearan profanar con sus plantas aquel histórico suelo.
En el mes de octubre Iguala andaba con nuevo presidente, por diversos motivos políticos el gobernador del estado le dio el puesto de Presidente de Iguala al Sr. Lauro R. Arrieta, que otro poco y nada más viene a pararse a la ciudad porque sólo nos presidió unos cuantos meses.
El primero de enero de 1922 toma posesión como presidente del consejo municipal el ilustre profesor Isidro L. Lagunas, y este año se estrenaron los primeros faroles eléctricos del zócalo. El día 4 de abril, tomó posesión como Comandante Militar de Iguala el Gral. Epifanio Rodríguez, por lo que el Gral. Rómulo Figueroa se molestó, y por consiguiente se opuso a la política del gobernador del estado, Lic. Rodolfo Neri.
El primero de enero de 1923, el Sr. Leopoldo Herrera ocupaba el cargo de presidente del consejo municipal de Iguala, y haciendo uso de tal poder, dispuso que todas las casas de asignación de la ciudad se trasladaran a la tercera calle de Comonfort y a la última de Heraclio Rueda, quedando solo algunas en la primera cuadra de Anastacio Bustamante (Magdaleno Ocampo) y las cantinas de los barrios de San Miguel Arcángel y San Juan Bautista.
El 5 de enero, renuncia el excelentísimo Sr. Campos y Ángeles a la diócesis de Chilapa, ocupando esta Santa Sede el Ilustrísimo Sr. don José Guadalupe Ortiz y López. El 26 de febrero murió el ilustre profesor Isidro L. Lagunas.














