jump to navigation

Congreso Constituyente

Diciembre 1st, 2005 por Admin
Tiempo promedio de lectura 6'01 minutos

Fue durante este año, cuando el congreso ya se había instalado, cuando por una proposición del diputado Fogoaga se declaró que “La soberanía nacional residía en el congreso constituyente”, y posterior a la división de los tres poderes, se señalo que “Ser todos los habitantes libres del imperio iguales en derechos civiles, cualquiera que fuese su origen en las cuatro partes del mundo.” Siendo que en todo esto se olvidó que el plan de Iguala importaba una primera ley a la que el congreso debía normar todos sus procedimientos, ya que era la base fundamental sobre la que el mismo congreso se constituía, precisamente para hacer efectivo dicho plan consentido y sancionado por la nación.

La cuestión era simple: el congreso constituyente no limitó sus funciones a formar la constitución y a ofrecer el trono a Fernando VII o a las personas que en su defecto deberían ocuparlo32 , sino que entró de lleno al ejercicio de la soberanía, dando decretos y resoluciones sobre cuantos negocios se le proponían y nulificando por el mismo hecho la constitución española señalada para regir la nación33 .

Una de las señales indicantes de que no se pensaba cumplir el plan de Iguala, fue que la comisión nombrada para ir a Europa a ofrecer la corona al príncipe que debía ceñirla, no llegó a presentar dictamen, a pesar de estar presidida por el diputado Fogoaga, quien era enemigo de Iturbide y se encontraba vivamente interesado en que el Plan de Iguala se cumpliera.

En el año de 1822 la regencia mexicana compró al gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica una gran embarcación que sería ocupada con fines de guerra, en el puerto de San Juan de Ulúa, ante la presencia de la multitud y de los realistas, esta nave fue bautizada con el nombre de “Iguala”, en honor a nuestra ciudad. Se cuenta que la goleta “Iguala” fue el primer buque de guerra donde se izó de manera oficial nuestra dama de seda y tuvo un costo de $1 500 000 pesos.34

Tras el anuncio de que las Cortes de España habían decidido declarar nulo el tratado de Córdoba, los Iturbidistas y partidarios de la monarquía tomaron aliento, especialmente el clero, pues perdida la esperanza de dar la corona a un príncipe español, se creyó que a nadie podía ofrecérsele con mejores títulos que al caudillo de Iguala Don Agustín de Iturbide, quien al ver el camino libre para llevar a cabo los ambiciosos planes que muy malamente había disimulado, no vaciló en seguir los trabajos de sus partidarios para poder subir al trono.

De esta manera, el día 18 de Mayo el sargento Pío Marcha altero la tranquilidad de aquella noche, pues apareció con todas sus tropas gritando, vociferando y vitoreando en las calles la proclama de Iturbide emperador, con el titulo de “Agustín I” . Durante el mandato de Agustín I, las ganancias de la corte ascendieron a más de un millón de pesos, mismos que se recaudaron en las ventas de títulos de nobleza, el hijo de Iturbide fue nombrado “Príncipe de las tres garantías” y su padre ostentó el de “Duque de Iguala”.

El 3 de febrero de 1824 se creó el Estado de México y el poblado de Iguala se encontraba en su jurisdicción. El 6 de agosto se promulgó la ley orgánica provisional para el arreglo interior del Estado libre y soberano de México, dividiendo el territorio de la entidad en 8 distritos, de los cuales Iguala pertenecía al 5º, que tenia su sede en la ciudad de Taxco de Alarcón.

El 4 de Octubre el congreso de la unión juró y proclamó la constitución de la republica, y el día 10 tomo posesión como presidente de la misma el general Don Guadalupe Victoria, quien meses antes había estado preso acusado de conspiración. “El poblado de Iguala quedó al mando del general Don Francisco Hernández y posteriormente en 1830, del General Luis Gonzaga Vieyra, quien en el año de 1832 mandó sembrar 32 tamarindos en la plaza de las armas” 35

Fueron 32 por ser el año de 1832, y se sembraron con la esperanza de que la venta de su fruto mantendría la susodicha plaza, con el devenir del tiempo esos tamarindos ayudaron al sostenimiento de la Escuela Real. El 24 de abril de 1834, entró en funciones como presidente de la republica el Gral. Antonio López de Santa Anna, quien ejerció el poder de manera dictatorial y centralista. Al grado de que se hacía llamar a si mismo “Su alteza serenísima”.

Por estas fechas Luis Gonzaga Vieyra ya había mandado empedrar la calle Real (Hoy Aldama) que conducía al camino de herradura a Taxco. Según una evaluación realizada de acuerdo a la partida de bautizos y defunciones del archivo parroquial de San Francisco de Asís, firmada por el párroco Don José Maria Vieyra, el poblado de Iguala tenia en ese año aproximadamente 7 mil almas.

El día 2 de junio de 1835, siendo presidente de la republica Don Miguel Barragán y Gobernador del Estado de México (Iguala aun pertenecía a este Edo.) Don Manuel Diez de Bonilla, por decreto constitucional No. 482, se le dio a este poblado la categoría de ciudad, apellidándola “de Iturbide”, se le concedió también una gran feria durante diez años.

Gral. Luis Gonzaga Vieyra. A el le debemos los 32 tamarindos del zócalo.
 

Dicha feria se celebraba del 2 al 10 de octubre de cada año, eligiéndose esos días para que en la festividad quedara incluido el Día del Santo Patrono de Asís, y la celebración resultara aun más bullanguera. En el año de 1837, por iniciativa de los generales Luis Gonzaga Vieyra, Juan N. Álvarez y Francisco Hernández, siendo presidente de la republica el Gral. Justo Corro, se conmemoro por primera vez el 24 de febrero el “Día de la Bandera” , frente a la estatua del Gral. Vicente Guerrero en el jardín de San Fernando en la ciudad de México. Antes de ser presidente, Nicolás Bravo había conseguido unir exitosamente a 42 pueblos de la región del sur, congregación que fue conocida bajo el nombre de “Los amigos del Sur”, la prefectura de Iguala pertenecía a este grupo.

Sin embargo, el Gral. Juan Nepomuceno Álvarez Hurtado deseaba crear un estado en el sur, al cual se le daría por nombre “De Acapulco” porque Don Nicolás Bravo jamás aceptaría que el estado se llamase “De Guerrero” debido al profundo rencor que le guardaba por la derrota de Tulancingo.

Se dice que en el año de 1844 las revueltas en el sur eran constantes, y según las palabras de Juan N. Álvarez “en Iguala había gente sin escrúpulos que decían llamarse federalistas y que agitaban a la región”.36

 

Mapa del centro del país en el año de 1843.
Mapa del centro del país en el año de 1843.
 Nótese que el Estado de Guerrero aun no existe y que la parte sur que hoy lo conforma pertenece al Estado de México.

En 1845 Álvarez fue nombrado nuevamente comandante general del sur, con el fin de que propiciara la creación de nuestra entidad federativa. El 14 de mayo de 1847, Bravo y Álvarez lograron poner a consideración del congreso de la unión la propuesta de la erección del estado de Guerrero, con los distritos de Acapulco, Chilapa y Taxco, pertenecientes al Estado de México; Tlapa a Puebla; y Coyuca a Michoacán, lo cual consta en el primer manifiesto de los pueblos del sur, en el cual se declara erigido el “Departamento de Acapulco”.