jump to navigation

Defensa Civil en Iguala

Diciembre 1st, 2005 por Admin
Tiempo promedio de lectura 9'12 minutos

El 8 de mayo, el Gral. Enrique Rodríguez de la Cruz, se encontraba en la ciudad de Iguala organizando la defensa civil para el distrito de Hidalgo como medida preventiva de algún enfrentamiento que pudiera presentarse, ya que el gobernador Rodolfo Neri había destituido de su cargo a los presidentes de los ayuntamientos de Teloloapan, Tepecoacuilco y Taxco, cuyos presidentes recurrieron a Rómulo Figueroa, quien les sugirió que no entregaran el poder, viendo la gravedad de la situación el Gral. Figueroa, éste comisionó al Profr. Urbano Lavín para que se viera en la ciudad de México con el ministro de guerra y marina Gral. Francisco Serrano; con el ministro de economía Lic. Miguel Alesio Robles, y con el ministro de educación, Lic. José Vasconcelos.

A su retorno, Lavín informó de las parlamentaciones con los funcionarios federales, viendo que las cosas podrían ir a su favor y derrotar al gobernador Neri, la madrugada del 30 de noviembre Figueroa se pronunció en la ciudad de Iguala, junto con el profr. Urbano Lavín, en contra del gobierno del estado de Guerrero. Posteriormente se trasladaron a la Oficina Federal de Hacienda donde se apoderaron de más de $5000.00 pesos, al atardecer, cuando llegó el tren, Figueroa ordenó la captura de la escolta que comandaba el subteniente Espiridión García y desde la estación ferroviaria telegrafió al Lic. Don Ezequiel Padilla Peñaloza, senador por el estado de Guerrero, y le señaló su postura frente al gobierno local.

El senador Padilla se dirigió al ministerio de gobernación a dar a conocer la situación política de Iguala, el rumor corrió y pronto llegó a oídos del Gral. Obregón, el cual se encontraba en una gira de trabajo en la ciudad de Guanajuato, así que dejó el asunto de Iguala en manos del Ministerio de Guerra y Marina, siendo el titular de dicho ministerio el Gral. Serrano, éste mandó llamar inmediatamente a don Francisco Figueroa Mata y al Gral. Maycotte a una reunión en la cual se discutiría la manera de solucionar el problema sin derramar una sola gota de sangre; al día siguiente los embajadores del Gral. Serrano partieron para Guerrero, sin embargo no les fue posible llegar ese día porque las hábiles tropas del Gral. Crisóforo Mata habían cortado las vías del ferrocarril a la altura de la cañada de las vírgenes y habían quemado el puente del cañón de la mano.

El tiempo era oro y no podía desperdiciarse, así que el Profesor Figueroa Mata, con esa vivacidad que siempre lo caracterizó, siguió su camino montado en una bestia y se vino por “los caminos del sur”, el Gral. Maycotte prefirió retornar a México. La situación era grave…el clima tenso, viendo el ministerio de Guerra y Marina las acciones tomadas por los rebeldes, se le ordenó al Gral. Crispín Sámano, al Gral. Tomas Toscano y al coronel Javier Echeverría a que sin tardanza alguna se prepararan para salir con sus destacamentos a combatir rumbo a Iguala para combatir a los alzados. Rómulo Figueroa rápidamente cayó en la cuenta de que no contaba con el apoyo del Gral. Obregón, así que mando un telegrama al presidente solicitándole que detuviera toda acción bélica mientras le llegaba el apoyo del Profesor Francisco Figueroa, reiterándole en el mismo la vieja amistad que entre ellos existía y el apoyo que se le brindó cuando llegó a Iguala huyendo de México.

El presidente Obregón respondió sin tardanza accediendo a la petición, y mandó también un telegrama al gobernador Neri ratificándole su apoyo para permanecer en el poder. Al día siguiente partieron de la capital del país dos compañías del 35 batallón al mando del Gral. Francisco Urbalejo, su destino: la ciudad de Iguala.

En la mañana del día 3 de diciembre el Gral. Rómulo Figueroa se enteró de que un movimiento similar al que ocurría en Guerrero se estaba desarrollando en el estado de Veracruz, lo cual le dio ánimos y rompió los parlamentos con el ministerio de guerra para declararse en total rebeldía y desacuerdo contra el gobierno federal.

El día 4 la ciudad de Iguala fue ametrallada desde el aire por medio de aeroplanos en el rumbo de los Acamexquites, lugar cercano al cuartel donde estaban reunidas las tropas de Figueroa, al ver esto el Gral. Rómulo salió junto con sus tropas de la ciudad. Ya por la tarde llegaron a la ciudad las tropas del Gral. Urbalejo, a las cuales se les unieron la compañía de Taxco al mando del Gral. Amador Acevedo. El Gral. Urbalejo pensó en algún momento que el problema político en el estado se solucionaría indultando al Gral. Figueroa, y nombró una comisión formada por los señores Carlos Lavín, Dr. Galo Soberón y Ángel Iturbe para hablar con Figueroa al respecto, lo cual se realizó en el poblado de Teloloapan porque es ahí donde se encontraba.

Contrario a lo que pudiera pensarse Figueroa acepto los planes del Gral. Urbalejo y este último se comunicó con el ministerio de guerra para avisar que el problema en el estado ya estaba solucionado. Sin embargo en un último intento por conseguir su propósito el Gral. Figueroa telegrafió al presidente Obregón solicitándole que desaforara al gobernador Neri. El Gral. Urbalejo dejó la población de Iguala y el ejército federal quedó al mando del capitán Casimiro Bolívar Sierra. Ya indultado, Figueroa tomó un tren en la estación de Cocula con la intención de salir del estado y poder incorporarse a las tropas del Gral. Maycotte.

El día 11 en la mañana llegaron a Iguala las tropas del Gral. Toscano y las del Coronel Javier Echeverría con el 20 regimiento de puebla, reforzando así la guarnición de la ciudad, que en ese entonces estaba comandada militarmente por Bolívar Sierra. Sin embargo poco a poco los militares se fueron adhiriendo a los planes de Rómulo Figueroa, por lo que todas las fuerzas militares abandonaron la ciudad y la dejaron a disposición de los rebeldes alzados. Enterado de la situación Figueroa regresó lo más rápido que le fue posible a la ciudad tamarindera, entrando en ella el día 14 de diciembre, el día 15 estuvieron a su lado la mayor parte de los Obregonistas, surgiendo simpatizantes en todo el estado para derrocar al fracasado gobierno de Neri. El día 18 de diciembre se llevó a cabo una reunión en la escuela “Ignacio Manuel Altamirano”51 en la cual participaron alrededor de 80 jefes militares, nombrándose como gobernador del estado por unanimidad al profesor Urbano Lavín, este hecho acabo de destrozar el poco equilibrio político que el estado aun conservaba y ocasionó un total descontrol.

El gobernador elegido salió muy campante de Iguala el día 27 de diciembre, llegando sin mayores dificultades al palacio de gobierno de la ciudad de Chilpancingo el día siguiente al ocultarse el sol. No se presentaron problemas porque el palacio estaba sostenido por los alzados; mientras esto ocurría en la capital, el aun gobernador constitucional Rodolfo Neri se encontraba recorriendo el estado. Los primeros días del año de 1924 el presidente Álvaro Obregón mostró su descontento con la situación al ordenar el desconocimiento y degradación de todos los que apoyaban al profesor Lavín, y nombró jefe de operaciones militares en el estado al Gral. Adrián Castrejón, dando ordenes definitivas al ministerio de guerra y marina de pacificar el estado a como diera lugar y de proporcionar todo el apoyo al gobernador Neri.

Siendo el primer director federal de educación publica en el estado de Guerrero el profesor Cresencio Miranda y el inspector de educación de la zona norte el Gral. Braulio Rodríguez se proyectó la primera escuela mixta federal en la ciudad de Iguala. En estos años ya se paseaban los Rueda Bravo en su envidiable carrito, eran estos personajes dueños de una cooperativa que ofrecía transporte al pueblo.

En 1924 los Rueda Bravo ya andaban luciendo en la ciudad de Iguala su carro de pasajeros. En la foto se aprecian los Rueda Bravo (al centro) en las cercanías de las vías del tren.

El Gral. Adrián Castrejón salió de la ciudad de México con dos columnas militares y acampó en los límites del estado, en donde comenzaron a darse algunos enfrentamientos armados con los rebeldes. El día 10 de marzo el Gral. Rómulo Figueroa se encontraba en Iguala viendo la difícil situación en la que estaba y cómo sus tropas perdían terreno, el día 11 envió un nuevo telegrama al presidente Álvaro Obregón comunicándole su rendición y pidiendo amnistía, el presidente accedió, las armas fueron dejadas en el cuartel de la plaza y Rómulo regresó al pueblo de Huitzuco.

El 15 de marzo llegó a la ciudad de los tamarindos el regimiento comandado por el Gral. Roberto Cruz, quien cateó algunas casas de los rebeldes alzados pensando que en ellas encontraría armas y parque, realizó también algunas aprehensiones con el objeto de averiguar algo sobre los cabecillas, pero debido al acatamiento que presentaron Rómulo Figueroa y sus simpatizantes no fue necesario utilizar la violencia. Ya “pacificada” la ciudad de Iguala volvía a la normalidad, el ferrocarril comenzó a funcionar como era su costumbre hacerlo y por las tardes la banda local de música interpretaba en el kiosco algunos bellos conciertos que al compás de hermosos valses arrullaba a los 31 tamarindos…y desde luego a la tamarinda también, que seguramente fue la más complacida con aquellos melódicas melodías.

Primer cuadro de la Ciudad de Iguala, Gro., Año 1924, Ing. Lorenzo R. Ochoa

Por las mañanas, después del cantar del gallo, los soldados arreglaban las calles y los desperfectos ocasionados por todos los encuentros armados que habían ocurrido en la ciudad desde 1910. El profesor Urbano Lavín acabó por rendirse ante el Gral. Cruz, renunció al titulo de gobernador que le había sido otorgado y siguió impartiendo su oficio de maestro en la escuela “Ignacio Manuel Altamirano”. El día 18 de marzo. el Gral. Castrejón declaró sede de la jefatura de operaciones militares a la ciudad de Chilpancingo. La plaza de Iguala quedó bajo el mando del Gral. Antonio Gómez Velasco, el mismo que el día 3 de mayo recibió todas las armas y semovientes que les fueron decomisados a los alzados solo unos días atrás, todas estas armas que fueron enviadas por ferrocarril al ministerio de guerra y marina.

El primer día del ultimo mes del año de 1924 sube a tomar el poder de la Republica Mexicana el Profesor Plutarco Elías Calles, que logró hacer lo que sus antecesores no hicieron: la aplicación efectiva de la legislación sobre la reforma agraria, que entre otras cosas establecía el reparto de grandes latifundios entre pequeños granjeros. Por fin las palabras de Zapata dejaron de ser un sueño, pues los campesinos y proletarios por fin comenzaron a tener “Tierra y Libertad”.

En 1924 cayó muerto de fiebre tifoidea Remigio Noval, uno de los españoles radicados en Iguala más ricos en los albores del siglo XX. El Sr. Florencio Benítez Gonzáles señala en su obra “Inmigrantes y comerciantes en Iguala durante la primera mitad del siglo XX” que Remigio Noval obtuvo su fortuna mediante una tienda bien surtida en la que se vendía casi de todo, y que además, fue concesionario de una de las cervecerías más importantes. Lamentablemente murió un poco antes de contraer nupcias con la joven señorita de la localidad Herminia Mora.
Profesor Plutarco Elías Calles.

Aplicó efectivamente la legislación de la reforma agraria.