Educación y Avances
Diciembre 2nd, 2005 por AdminTiempo promedio de lectura 9'34 minutos
En el mes de septiembre, el director de educación federal en el estado, Profesor Rafael Jiménez, nombró como director de la escuela mixta de Iguala al profesor Conrado R. García, quien junto con su personal docente inician una campaña para invitar a estudiar de puerta en puerta a los niños y jóvenes de la ciudad, contando previamente con el apoyo de la Sra. Catalina Domínguez que con todo gusto proporcionó su casa ubicada en la actual calle Reforma No. 4, al poniente de ésta se encontraba un tecorral que fue acondicionado como cancha deportiva para que los niños igualtecos ejercieran el deporte y crecieran saludables, dicha cancha se bautizó con el nombre del Gral. Nicolás Bravo.
Por aquel tiempo los campesinos de esta región se peleaban el uso y la posesión del manantial de San Ramón, que se encontraba situado a 10 Km. aproximadamente de la ciudad tamarindera, los continuos pleitos y alegatos por aquella fuente de vital liquido ocasionaron que la presidencia de la república lo decretara como propiedad de la nación, al igual que lo hizo con el manantial del Mameyal, la Barranca Honda, y el río de temporal de Iguala (San Juan) y su cauce, pero los problemas continuaron, esta vez por la posesión de los terrenos y ejidos. Cuando los bancos de México y de Morelos dejaron de laborar en el edificio Moronati, las instalaciones fueron adquiridas por el Sr. Félix Martínez Alveirus, el cual siguió rentando el edificio a algunas familias que lo requerían, principalmente para poner ahí sus comercios. En aquel tiempo, en las escuelitas de los tradicionales e históricos barrios de San Miguel y San Juan los maestros enseñaban a los niños a rezar y utilizaban a manera de textos el silabario de San Miguel, la Mantilla, Geografía, civismo e historia patria, Solfeo Elaba, el libro titulado “Corazón, diario de un niño” y desde luego la Gramática Castellana F.T.D. En este año el profesor Villegas formó un grupo de jóvenes exploradores deportistas, puesto que en aquel tiempo aun había lugares que explorar que no fueran la peligrosa jungla de asfalto en la que hoy vivimos, estos jóvenes formaron un club llamado “Independencia” y su esfuerzo fue reconocido en la capital del estado.
A finales de este año, el H. Ayuntamiento Municipal celebró los convenios de la introducción de agua potable a la ciudad, cosa que fue posible gracias a la colaboración de la compañía del Sr. J.G. de Gruiff. El año de 1930 no tardó en llegar, aun se veían por las calles los indígenas igualtecos “huarachudos y de cotón” que eran los más grandes y dignos representantes de nuestro México Prehispánico, y hablando más particularmente…de nuestro origen Chontal-Azteca. Aún había en este año campos grandes y fértiles, en donde se hacía la siembra y posteriormente la gente iba a cosechar, aún teníamos ese hermoso sabor a “pueblo” a pesar de que Iguala había sido declarada ciudad algunos años antes; en el año de 1930 aun conservábamos en la ciudad lo más valioso que México jamás ha tenido nunca: la historia, la tradición y las costumbres, pero a partir de este año…nos alcanzó el progreso, y poco a poco nos fue arrancando ese valioso tesoro que con tanto orgullo tuvimos entre nosotros, la primera costumbre que el progreso se llevó y que durante mucho tiempo fue parte del paisaje cotidiano de la ciudad fueron los carritos tirados por mulas, que en sus últimos días estuvieron bajo la custodia de don Alfonso Barrios, Catalina Pastrana menciona en su libro “Remembranzas Históricas de Iguala y Apuntes de su Tradición” al carrito de mulas del güero billetero, que vendía sus billetes montado en su caballito Rocillo, muy notable.
Era una carretita cerrada, bien adornada, con sus espejos y sus faroles. Las mulitas tenían pequeños penachos de colores en la cabeza, cuentan que se parecía a la calandria que usó el presidente Juárez54 . Pero aquellos tiempos están extintos y de ellos sólo a quedado el recuerdo, fue en este año de 1930 cuando estos carritos de mulas comenzaron a desaparecer, puesto que en ese año se inició el transporte urbano que el vulgo bautizó como “La Escoba”, cuyos primeros concesionarios fueron Aurora Navarro Román, Rosendo Jaimes, Andrés Jaimes, Darío Rangel, Rafael Urióstegui Bahena y Eduardo Gutiérrez Engelman. Por si fuera poco, pues debemos considerar que en 1930 existían en Iguala únicamente 12 008 almas de las cuales 6 558 eran mujeres y 5 450 eran hombres (nótese que seguían habiendo más mujeres que hombres), se introdujo también el servicio de los “Coches Libres” ahora llamados “Taxis” los cuales se agrupaban en lugares conocidos como “Sitios” de automóviles de alquiler, que se encontraban alrededor del zócalo, cada sitio tenía una denominación que eran las siguientes: Sitio Oriental, frente al templo de San Francisco; del otro lado de la calle los Sitios Carta Blanca y Guerrero; los primeros operadores fueron los señores José Flores, Enrique Sánchez, Prisciliano Nava, Ángel Mejía, Pedro Ortiz, Gudelio Ramírez, Antioco Román, Jesús Hidalgo, Fausto Ortega, Benito Salinas, Juan Escobedo, Juan Gonzáles H., Horacio Aponte, Florencio Villalobos, Bonifacio Quezada, Napoleón, Gabriel Herrera y Paulino Salgado.
Con este nuevo y moderno servicio los “carritos de mulas” dejaron de tener utilidad completamente, seguramente sus servicios eran más baratos que el de los “Carros Libres” y que la “Escoba” pero la gente de aquella época, atraída por la comodidad y eficiencia que la modernidad les ofrecía, querían lucirse en las calles arriba de estos vehículos, ese fue el final de una bella tradición que jamás volverán a ver nuestros ojos tamarinderos… sólo sabremos de ellos por relatos como el que ahora es presa de su mirada, y sólo en nuestra imaginación volverán a cobrar la vida que la tecnología les arrebató. Habían transcurrido ya 10 años de la muerte del Gral. Emiliano Zapata, cuando el 25 de enero se formó el Frente Zapatista en la ciudad de Iguala, el cual estaba integrado por sus compañeros de lucha, entre ellos el Gral. Nicolás Moreno Salgado, Juan Moreno, Zeferino Salgado, Isabel Carreón Mazón, Modesto Maya y Juan Orduña.
El 5 de febrero tomó la presidencia de la republica el Sr. Pascual Ortiz Rubio y el día 3 de agosto vino personalmente a inaugurar la Escuela Mixta del Estado, que posteriormente pasó a ser la Escuela Primaria Federal “Estado de Guerrero”. Sin embargo el hecho de que fuera mixta despertó varias polémicas, por lo que se dividió quedando esa escuela solamente de niñas. La Profesora Constantina Parra Rogel comenta en su libro “Historia de la Escuela primaria estatal Estado de Guerrero” que el día en que se inauguró la escuela , después de 23 años de haberse iniciado su construcción, se organizó una fiesta muy sonada, todas las niñas estaban con sus vestidos nuevos y con bonitos moños de papel en la cabeza, en la calle de Juárez esquina con Zaragoza, se construyó un hermoso arco adornado con flores de vistosos colores y en su parte superior, con un vestido muy lindo, fue colocada la alumna más hermosa llamada Emma.
La directora de esta escuela fue la profesora Herlinda García, pero al morir ésta, se hizo cargo de la dirección su hermana Beatriz García, ambas eran originarias de Chilpancingo. Mientras tanto los niños seguían trabajando en la casa donde ésta ahora el cine Independencia, el famoso geógrafo reconocido internacionalmente, Antonio Sánchez Molina, fue el director de la escuela oficial de niños55 .
Era el año de 1931 cuando la carretera 95 México-Acapulco, se estaba terminando de construir, en los planos primarios de dicha obra se observa como se introducía dicha carretera a la ciudad de Iguala, casi en línea recta a partir de la piedra chifladora, sin embargo los igualtecos que poseían los terrenos por donde la carretera había de pasar se opusieron a la realización de la obra, por lo cual se cambió el proyecto a su trazo actual, con lo cual se expropiaron 250 000 metros cuadrados incluyendo la pista de aviación militar que existía desde 1918. Este año el Gral. Joaquín Amaro acordó que Iguala sería la sede de la zona militar norte del estado de Guerrero. Bajo la supervisión de este Gral. y a petición del Gral. Manuel Medinaveitia se construyó la primera cancha de foot-ball reglamentaria y con la ayuda del Ing. Terrones Benítez se elaboro el diseño del cuartel que sería ocupado por el noveno batallón de infantería.
Este año se inaugura en el mes de mayo el antiguo palacio municipal, mismo que se encontraba ubicado en la esquina de Juárez y Madero, la obra estuvo supervisada por el Ing. Francisco Guevara Alarcón y se realizó a base de faenas en las que participaron principalmente los agraristas que habían llevado con su voto a la presidencia de Iguala a Don Julián. El día 13 de febrero, visitaron la ciudad de Iguala el ministro de educación Lic. José Maria Puig Casuranc y el Sr. don Julio Álvarez del Vayo, embajador de España en México, fueron recibidos por el C. gobernador del estado Gral. Gabriel R. Guevara y por el presidente del consejo municipal de Iguala el Sr. Julián Román, participaron también en la comitiva el Profr. Rafael Molina Betancourt, las autoridades militares y los alumnos de las escuelas particulares. En este año también se erigió el seminario menor en la ciudad, que estaba ubicado en la esquina de Bravo e Iturbide, actualmente ahí se encuentra la Escuela Federal Braulio Rodríguez. Durante este año la escuela del estado volvió a ser mixta, tomando la dirección el Profr. Pioquinto Gómez Ayerdi, poco tiempo después la dirección estuvo a cargo de la profesora María Mendiola.
En aquel tiempo era famoso un corredor con techo de teja ubicado en la esquina de Alarcón y Guerrero que se seguía hasta la calle de Álvarez, don Daniel Cuenca tenía una casa de empeño en ese corredor, los Cortina tenían ahí un hotel, se cuenta que en ese hotel había un criadero de pájaros que estaban encerrados en aproximadamente 30 jaulas, cierto día el Sr. Fernando Cortina fue a dar a la cárcel en una de sus trasnochadas, y se dice que ahí comprendió el valor de la libertad y el amargo sabor del cautiverio, así que al salir de la cárcel abrió las treinta jaulas y dejó en libertad a todos los pájaros, fue un hecho asombroso que se comento en toda la ciudad. Otro lugar que fue muy reconocido en aquellos años fue la famosa “Calle de los Jarros” ubicada en la calle de Alarcón, entre la calle de Guerrero y Zapata, cuentan aquellos que vivieron durante estos tiempos, que era cosa de verse tantísimo jarro en lo largo y ancho de la calle, los había grandes, chicos, pequeños y medianos, lo mismo se podía conseguir en aquella calle la cacerola para el mole que la olla para el chocolate, así como el pequeño juego de cacerolitas con las que las niñas de aquellos tiempos solían jugar a la comidita, pero no sólo se podían adquirir cosas de barro en aquella famosa calle, cuenta Catalina Pastrana que ahí también estuvieron los cajones de fierros que no llegaban a las ferreterías; en ese mismo lugar se vendían los petates, los chiquihuites, los cuascles y todo lo que necesitaba la gente de aquel tiempo.
A finales de 1931 empezó la perforación del pozo de agua del zócalo, por estos días el ministerio de salud desarrolló en el estado una campaña de higiene, aconsejando la construcción de fosas sépticas y además se combatió una epidemia de viruela que estaba causando estragos en la población.














