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Himno Nacional Mexicano

Diciembre 1st, 2005 por Admin
Tiempo promedio de lectura 2'57 minutos

En el año de 1853 se convocó a un concurso literario para la letra del Himno Nacional Mexicano, ya que nuestro país, que recientemente se había declarado independiente, debía tener, al igual que las demás naciones, un himno que lo representara ante los demás países del mundo.

El triunfador fue el poeta mexicano Don Francisco Gonzáles Bocanegra. Para poner los versos premiados en música se convoco a otro concurso en el que resulto elegida la obra del músico español radicado en México Don Jaime Nunó.

A continuación se encuentra la trascripción de la letra completa original del himno, misma que muchos desconocen debido a la falta de difusión.

Himno Nacional Mexicano.

Letra de Francisco Gonzáles Bocanegra.

Mexicanos al grito de Guerra
el acero aprestad y el bridón
y retiemble en sus centros la tierra
al sonoro rugir del cañón.

Ciña ¡Oh patria! tus sienes de oliva
de la paz el arcángel divino
que en el cielo tu eterno destino
por el dedo de Dios se escribió.

Mas si osare un extraño enemigo
profanar con su planta tu suelo,
piensa, ¡Oh patria querida!, que el cielo
un soldado en cada hijo te dio.

En sangrientos combates los viste
por tu amor palpitando sus senos,
arrostrar la metralla serenos,
y la muerte o la gloria buscar.

Si el recuerdo de antiguas hazañas
de tus hijos inflama la mente,
dos laureles del triunfo tu frente
volverán inmortales a ornar.

Como al golpe del rayo la encina
se derrumba hasta el hondo torrente,
la discordia vencida, impotente,
a los pies del arcángel cayó.

Ya no más de tus hijos la sangre
se derrame en contienda de hermanos
sólo encuentre el acero en tus manos
quien tu nombre sagrado insultó.

Del guerrero inmortal de Zempoala
te defienda la espada terrible,
y sostiene su brazo invencible
tu sagrado pendón tricolor.

Él será del feliz mexicano
en la paz y en la guerra el caudillo,
porque él supo sus armas de brillo
circundar en los campos de honor.

¡Guerra, guerra sin tregua al que intente
de la patria manchar los blasones!
¡guerra, guerra! los patrios pendones
en las olas de sangre empapad.

¡Guerra, guerra! en el monte, en el valle,
los cañones horrísonos truenen,
y los ecos sonoros resuenen
con las voces de ¡Unión! ¡Libertad!

Antes, patria, que inermes tus hijos
bajo el yugo su cuello dobleguen,
tus campiñas con sangre se rieguen,
sobre sangre se estampe su pie.

Y sus templos, palacios y torres
se derrumben con horrido estruendo,
y sus ruinas existan diciendo:
de mil héroes la patria aquí fue.

Si a la lid contra hueste enemiga
nos convoca la trompa guerrera,
de Iturbide la sacra bandera

¡Mexicanos! valientes seguid.

Y a los fieros bridones les sirvan
las vencidas enseñas de alfombra;
los laureles del triunfo den sombra
a la frente del bravo adalid.

Vuelva altivo a los patrios hogares
el guerrero a contar su victoria,
ostentando las palmas de gloria
que supiera en la lid conquistar.

Tornaránse sus lauros sangrientos
en guirnaldas de mirtos y rosas,
que el amor de las hijas y esposas
también sabe a los bravos premiar.

Y el que al golpe de ardiente metralla
de la patria en las aras sucumba,
obtendrá en recompensa una tumba,
donde brille de gloria la luz.

Y de Iguala la enseña querida
a su espada sangrienta enlazada,
de laurel inmortal coronada
formará de su fosa la cruz.

¡ Patria! ¡patria! tus hijos te juran
exhalar en sus aras su aliento,
si el clarín con su bélico acento
los convoca a lidiar con valor.

¡Para ti las guirnaldas de oliva!
¡un recuerdo para ellos de gloria!
¡un laurel para ti de victoria!
¡un sepulcro para ellos de honor!

La noche del 11 de septiembre de 1854 se cantó por primera vez el himno nacional mexicano, del que ya he hablado anteriormente con mayor detalle.