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Francisco I. Madero

Diciembre 1st, 2005 por Admin
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El 7 de junio de 1911, Don Francisco Ignacio Madero y González hace su entrada a la ciudad de México, el día 13 del referido mes, Madero y su esposa, la Sra. Sara Pérez, arriban a la estación ferroviaria de Iguala enfilando por la calzada que estaba llena de Igualtecos, que gritaban muy alegres: ¡Viva Madero!, con lo que se comprueba una vez más que los igualtecos siempre nos hemos distinguido por efusivos y cálidos en las bienvenidas.

En la comitiva venía también el gobernador del estado, que aun era el Profesor Francisco Figueroa Mata, y otros acompañantes como lo son:

Francisco I. Madero

Uno de los exponentes mas destacados de la revolución.

 

Don Francisco Cosio Robelo, Lic. José Inocente Lugo, Lic. Matías Chávez, don Federico Gonzáles Garza, el Teniente Coronel Raúl Madero y el Capitán Castillo.

La llegada de Madero causó gran alboroto en la ciudad, en foto la estación ferroviaria a su llegada (fondo), al frente la banda de guerra y su comandante.

Las aclamaciones siguieron por todo el trayecto de la calle de Guadalupe hasta llegar al jardín Juárez, después desde el balcón del edificio donde estaban el banco de Guerrero y de Morelos presido un mitin político, el orador de Iguala fue el Lic. Eduardo Neri, enseguida el Sr. Madero agradeció a los Igualtecos su simpatía por la restauración de la democracia en el país, posteriormente presidió el desfile de todas las tropas maderistas que se habían alzado en los distritos de Aldama, Alarcón e Hidalgo, a su lado estaban Ambrosio, Francisco y Rómulo Figueroa, entrevistándose después con otros jefes maderistas en el estado. Ahí mismo le fue ofrecido un suculento banquete.

Al día siguiente Madero y su comitiva siguieron su camino rumbo a Chilpancingo, el 15 pasó nuevamente Madero rumbo a la estación ferroviaria de Iguala, en medio de la algarabía de los paisanos, que llenos de fe y poniendo sus esperanzas en el nuevo presidente, esperaban un cambio en sus ultrajadas vidas. Tiempo después don Ambrosio Figueroa fue nombrado encargado del licenciamiento de las tropas maderistas en Guerrero y como Inspector de guardias rurales. Haciendo uso de su cargo, manda llamar en el mes de julio desde la ciudad de Iguala a Jesús H. Salgado, sin embargo este mandó a decirle que desconocía totalmente cualquier tipo de autoridad que se le hubiera dado, este hecho ocasionó una división popular y la rebeldía en contra de Ambrosio por parte de muchos pueblos aledaños a Iguala y de la Tierra Caliente, por lo que este Gral. ordenó inmediatamente que muchas casas de Iguala fuesen cateadas puesto que se creía que en una de ellas se encontraba oculto el rebelde Jesús H. Salgado.

El 13 de Julio sale de Iguala don Ambrosio Figueroa para terminar los licenciamientos de los maderistas en las costas del Estado. Durante la ausencia de Ambrosio, Juan Andrew Almazán fue nombrado por el ministerio de guerra y Marina como Jefe militar del estado de Guerrero, por motivos políticos le delegó el cargo a Jacobo Harootian; al regresar a Iguala don Ambrosio, lo desconoció de su cargo, por lo que el Profesor Francisco Figueroa Mata vino a esta ciudad de Iguala el 26 de julio, para resolver la problemática que existía entre don Ambrosio, Jesús H. Salgado y Jacobo Harootian, siendo este ultimo el ganón ya que fue él quien finalmente ocupó el puesto. Se lanzó por estas fechas una convocatoria para elegir al gobernador del estado y el club político que llevaba por nombre “Eusebio S. Almonte” postuló al Sr. Martín Vicario para ocupar dicho cargo, lo cual le simpatizó bastante a muchos poblados del distrito de Hidalgo, que sin pensarlo dos veces le brindaron su apoyo, Sin embargo el Lic. Salustio Carrasco Núñez, al enterarse que los Figueroa estaban detrás de Vicario, lanzó un mitin en la ciudad de Iguala el día 8 de agosto en el cual mencionó grandes consignas.

Fue entonces cuando el partido revolucionario del sur apoyó la candidatura del Lic. José Inocente Lugo. El 12 de septiembre llego a Iguala el Sr. Ambrosio Figueroa con 3 prisioneros salgadistas (es decir, que apoyaban a Jesús H. Salgado), y estos eran: Sabás Rodríguez, Benjamín Aguilar y Gregorio Acuña, los cuales se mandaron a colgar inmediatamente en los tamarindos del Jardín Juárez, que para aquellos tiempos, después de 79 años de haber sido sembrados, eran enormes y frondosos, con unas ramas resistentes que sin problema aguantaron el peso de aquellos desafortunados insurrectos.

Jesus H. Salgado

Fue jefe zapatista guerrerense, se distinguió como organizador de las guerrillas en los pueblos de tierra caliente.

El día 30 del mismo mes, una sociedad Igualteca de rimbombante nombre que se hacía llamar “Sociedad Política de Demócratas Puritanitas de Iguala” pide a los senadores y Diputados del estado que apoyen a los licenciados Rabasa y Macedo para reformar la constitución federal, en el sentido de que sean directas las elecciones para diputados, senadores, presidente y vicepresidente de la republica. El día 1º de noviembre, protesta como gobernador del estado el Lic. José Inocente Lugo. Este mismo día se apodera de la plaza de Iguala el Gral. Aureliano Blanquet, quien se encontraba al mando del 29 batallón de Infantería, siendo el nuevo jefe de armas en el estado, marchó muy ufano por las principales calles de la ciudad. Reconocidas las elecciones en el país, don Francisco I. Madero finalmente ocupa la silla presidencial el día 6 de noviembre, la lucha no fue en vano.

El día 28 Zapata da a conocer el “Plan de Ayala” en la ciudad del mismo nombre, cuentan las lenguas sabias que dicho documento fue redactado en Iguala por el Lic. Salustio Carrasco Núñez, Gonzalo Ávila Díaz y Fidel Fuentes, el historiador Moisés Ochoa Campos afirma que dicho documento fue remitido a Otilio Montaño dentro de un bastón que había sido barrenado previamente para este propósito, sirviéndole de funda y escondite. A principios de 1912, Iguala era asediada por grupos de bandoleros, que aprovechando la tensa situación y los movimientos armados que aun existían, se hacían pasar por gente de un bando o de otro, cometiendo de esta manera ilícitos en los alrededores, esto originó la suspensión de las garantías individuales, lo cual ponía fuera de los benéficios constitucionales a los asaltantes, malandrines, plagiarios y asesinos, siendo la única pena la muerte, esta resolución entró en vigor el día 19 de enero y fue exclusiva de los estados de Guerrero y Morelos. A los pocos días fueron ejecutados los primeros delincuentes, entre los que se recuerda a Fidencio Domínguez y José Hernández, que era oriundo de Cocula. El día 20 de Enero llegó a la estación ferroviaria de Iguala el regimiento rural, que era comandado por el Teniente Coronel Gertrudiz García Sánchez, quienes habían llegado a Iguala para sofocar a los rebeldes zapatitas que merodeaban en el estado.

Es justo mencionar que Zapata era considerado como un “rebelde” únicamente por defender a los campesinos y la gente pobre, las diferencias entre él y Madero comenzaron únicamente porque Madero, siendo presidente, ofrecía restituir las tierras mediante indemnizaciones y siguiendo ciertos procedimientos legales; Zapata, en cambio, pensaba que el reparto debería hacerse sin demora alguna, ya que ciertamente, “La tierra es de quien la trabaja” y lo único que él y su gente pedían era “Tierra y Libertad” la primera les había sido prometida en el plan de San Luis, y habiendo luchado por la causa, era justo se les diera; la segunda les pertenecía por derecho. ¿ Acaso era esto mucho pedir para un presidente que estaba en ese cargo gracias al apoyo de esta gente?.